miércoles, 19 de mayo de 2010

Las Damas los Prefieren Lejos...


El convivir con la pareja en lugar de ser un sueño hecho realidad, a menudo se convierte en una pesadilla. Todas las virtudes del ser que creiamos ideal y perfecto, se desbarata en la medida que convivimos con él.





Bien dicen por ahí que "El amor es como Don Quijote, cuando recobra el juicio es para morir..."

La convivencia con la pareja desde las etapas de la amistad y el noviazgo, ayuda a establecer un parámetro de como sera posteriormente en una convivencia de mayor intimidad.
En la etapa del noviazgo es común idealizar a la pareja, no ver sus defectos o pasarlos por alto. En la vida conyugal al contrario salen en ocasiones a flote con mayor fuerza los defectos del otro, prueba que para muchos no es nada fácil.
Es por ello que las relaciones basadas en apariencias o rutina, no duran por mucho tiempo, y si lo hacen no son lo suficiente sólidas para alcanzar las expectativas de ambos.
Contrario a lo que por tradición se piensa, el amor no es suficiente para poder ser feliz con otra persona. Factores como una buena comunicación, confianza, compresión son de igual manera indispensables.

Hoy en día es común conocer mujeres que han optado por una vida de soltería, ya que han encontrado la desilusión al lado de una pareja, o han desertado del matrimonio luego de algún fracaso. Otras mujeres se concentran demasiado en su éxito académico y laboral que han dejado la vida amorosa de lado, para poder realizar otros proyectos que consideran de mayor importancia en su vida.

El término "Solterona", o frases como "ya te dejo el tren" son utilizadas sobre todo en países de América Latina para referirse a este tipo de mujeres, que en edad madura no han formado una familia. Mientras en países europeos la mayor parte de población femenina decida por vivir en unión libre o solteras.

La fórmula para ser felices no está basada en tener una pareja, si no más bien se basa en la valoración que hacemos de nosotros mismos. Amarse a sí mismo y aceptarnos con nuestras virtudes y defectos, forman parte de la clave para obtener una vida plena. No se puede dar algo que no se tiene, es decir que para dar amor debemos comenzar a tenerlo para con nosotros mismos.