martes, 25 de diciembre de 2012

Marcas y hábitos: Como desquitan la vida.

En mi última visita al supermercado recordé por qué desde hace algún tiempo no desayuno cereal (de hojuelas de maíz , y es que raras veces encuentro de los dos únicos que prefiero comprar. Para variar no había ninguna de mis opciones y como de costumbre fallé en el intento. Hace meses que no los he visto en los anaqueles, preocupa por el hecho de tener que cambiar a algo diferente.  Uno es el de Fans y la otra marca ni la recuerdo pero es una caja amarilla grande de letras rojas. Capricho quizá pero me he mal acostumbrado, en la casa pueden haber con granola y otras cosas disque "Fitness" pero no me apetecen. 

Luego voy por las galletas y últimamente he desarrollado una preferencia casi excluyente de otras marcas por las galletas Orisky y si no hay me la paso comprando Chokis toda la semana. 

Lo demás es Mc Donalds, Maruchan, alemanas Lido, Coca- Cola, agua Cristal y no sé cuántas otras marcas que evito no reemplazarlas por otras. La vida esta llena de eso de gustos y preferencias, a veces solo por esa conexión sentimental de marca y no el producto en sí  como me pasa con Mc Donalds. 

Es curioso como la vida se transforma en una obediencia por consumo torno a una marca, tu conducta cambia si existe demasiado apego, y el temor a deber cambiarla si esta se desaparece. Seguramente tendré que cambiar de cereal, o simplemente suprimirlo de mis hábitos.


¿Alguna vez te has preguntado cuáles son tus marcas de hábito?

viernes, 7 de diciembre de 2012

Instrucciones vitales

Existen días donde somos un manojo de emociones positivas, increíbles tan brillantes como el sol mismo.
Hay una sonrisa que ni la nube más oscura puede borrar, un sentimiento de superioridad invade tu corazón, además de desear gritar lo feliz que se es.
Para esos días hay que salir a la calle, romper la puerta, repartir abrazos, compartir con todos, hacer reír a un desconocido, llamar a un viejo amigo...

Y están estos otros días donde la tristeza inexplicable o acumulada acompaña tus huesos, todo es tan frío y lento. Salen a relucir todos los temores, angustias, aburrimientos y cansancios... Surgen preguntas inexplicables y todo pasa a ritmo lento.
Cuidado: Evite salir a la calle, abrazar la almohada y esperar que brille el sol al otro día es suficiente.